Esto pasa cuando no respetas los objetivos del entrenamiento

Ayer te pasaste.

Te encontrabas bien,
tenías buenas sensaciones,
tocaba controlar… pero apretaste un poco más de la cuenta.

“Oye, si voy bien, ¿por qué no?” … te preguntabas

Pero el problema viene hoy.

Sales a entrenar con la bici, intentas hacer lo que toca…
y de repente:

las piernas no responden igual, se sienten pesadas
el pulso va más alto para una misma potencia,
y lo que ayer eran buenas sensaciones, … hoy no lo son.

Y aquí es donde la mayoría se equivoca.

Porque en lugar de decir:
“vale, hoy no es el día, voy a bajar un poco el pistón…”

piensas:
“no puede ser, si la semana pasada podía, hoy también tengo que poder…”

Y empiezas a forzar más de la cuenta.

A intentar mantener los mismos vatios. A mantener el mismo entrenamiento.
Sin preocuparte por las sensaciones.

Como si el organismo funcionara en modo automático.

Y no funciona así.

El entrenamiento de hoy viene condicionado por lo que hiciste ayer.

Es decir, empieza con lo que hiciste el día anterior,
con lo que comiste,
con lo que dormiste,
y con la fatiga que llevas acumulada.

Por eso, el mismo entrenamiento…
no siempre significa el mismo esfuerzo.

El papel es una cosa y la realidad es otra.

hay días en los que bajar la intensidad
no es fallar. Es entrenar bien. Es mejorar.

Pero claro, eso al ego no le gusta.

Porque el ego quiere números.
Quiere sensaciones.
Quiere demostrar que estás fuerte.

Y ahí es donde te cargas el entrenamiento. Y luego te preguntas porque no mejoras.

Entrenar bien no es clavar cada sesión al milímetro. Sino darle a tu organismo el estímulo que necesita.

Porque al final, no mejoras por un entrenamiento,

Mejoras por adaptación a entrenamientos sucesivos bien planteados.

— Haruki

PD: Si quieres saber cómo lo hago yo, pincha aquí

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