La clave para mejorar... cuando toque

¡Muy buenas!

Hay un dicho en japonés que me gusta mucho y que suelo utilizar bastante con mis deportistas aquí en Japón:

一朝一夕 (icchō isseki)

Literalmente sería algo parecido a “una mañana, una noche” y se utiliza para hablar de algo que ocurre en poco tiempo, de la noche a la mañana.

Normalmente, de hecho, se utiliza en negativo:

一朝一夕にはできない (No se puede conseguir de la noche a la mañana)

Y esta frase me viene genial cuando alguno de mis deportistas me pregunta:

"¿Por qué estamos repitiendo otra vez este entrenamiento?"

O...

"¿Cuándo voy a empezar a notar las mejoras?"

Porque tenemos demasiada prisa, ¡DEMASIADA!

Queremos hacer dos entrenamientos y mejorar.

Entrenar cuatro semanas y mejorar el FTP.

Pero nuestro organismo no funciona así.

Las adaptaciones necesitan tiempo.

Cuando entrenamos generamos una señal, pero esa señal tiene que repetirse suficientes veces para que nuestro organismo entienda que necesita adaptarse a aquello que le estamos pidiendo.

Y ahí empiezan a producirse cambios.

Mejoras en la función mitocondrial

Mayor capilarización

Cambios cardiovasculares

Adaptaciones neuromusculares

Mejor utilización de los sustratos energéticos

Cambios estructurales

Y también modificaciones en multitud de procesos celulares y hormonales que regulan cómo responde nuestro organismo al entrenamiento.

Pero todo esto no ocurre 一朝一夕.

No ocurre de la noche a la mañana.

Necesitamos tiempo. Y necesitamos, sobre todo, repetir estímulos.

Por eso, cuando sigues un plan de entrenamiento y ves que durante varias semanas las sesiones cambian muy poco, no significa necesariamente que la planificación sea mala o poco original.

Estamos dando tiempo al organismo para recibir un estímulo, recuperarse y adaptarse.

Y esto es precisamente algo que estoy haciendo muchísimo este año con mis deportistas en Tokio.

Mi responsabilidad dentro del equipo es principalmente el sector de ciclismo del triatlón y, respecto al año pasado, estamos repitiendo mucho más los estímulos.

Sin inventarnos un entrenamiento nuevo cada miércoles.

Sin acabar destrozados.

Y sin comprobar cada semana si hemos mejorado.

Entrenar. Recuperar. Repetir.

Y los feedbacks que estoy recibiendo después de las competiciones están siendo muy buenos.

Me dicen que encima de la bicicleta se sienten más fuertes.

Que responden mejor cuando hay un ataque.

Que son capaces de mantener mejor el esfuerzo.

Y, además, que cuando se bajan de la bicicleta para correr llegan en mejores condiciones.

Y ojo.

No significa que solamente entrenemos a baja intensidad.

También trabajamos la alta intensidad y la potencia/capacidad neuromuscular.

Pero cada cosa tiene su momento.

Por eso considero tan importante empezar una temporada haciendo las cosas bien.

Con un programa estructurado, un volumen ajustado y únicamente la intensidad necesaria para provocar las adaptaciones que estamos buscando.

¡No necesitas demostrar cada fin de semana que estás más fuerte!

No necesitas examinarte todas las semanas.

Necesitas entrenar. Y volver a entrenar. Y volver a entrenar.

Acumulando trabajo y dándole tiempo al organismo para hacer lo que mejor sabe hacer:

Adaptarse para sobrevivir

Porque las coas más importantes...

一朝一夕にはできない (No ocurren de la noche a la mañana)

— Haruki

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