Mejoramos sin tener en cuenta la potencia

¡Muy buenas!

Hoy quiero hablarte de uno de los deportistas que entreno presencialmente aquí, en Tokio.

Los miércoles y los viernes entrenamos en rodillo en las instalaciones del club. Son sesiones de entre hora y media y dos horas, donde intento ajustar al máximo las necesidades de cada deportista.

Hace unos seis meses se incorporó un nuevo miembro.

En este caso era un paratriatleta con visión reducida que compite con guía.

Venía del atletismo en pista y, aunque necesitaba mejorar en las tres disciplinas, la bicicleta era claramente su punto más débil.

Lo primero que hicimos fue sentarnos a hablar.

Le expliqué que, si queríamos rendir de verdad en 2027, teníamos que olvidarnos de buscar resultados a corto plazo.

Había que construir una base sólida.

Una base que le permitiera, dentro de unos meses, volver a entrenar con alta intensidad —que era donde él realmente se sentía cómodo—, pero esta vez con garantías de asimilar los entrenamientos, recuperarse bien y reducir el riesgo de lesión.

Y aquí viene la parte curiosa.

Entrenábamos con un Tacx Neo 2T.

Un rodillo que nos permitía monitorizar la potencia al detalle e incluso utilizar el modo ERG para ajustar la potencia al máximo.

Pues bien...

Decidí que no íbamos a utilizar nada de eso. 400 € de rodillo para nada 😅

Le dije que durante una temporada entrenaríamos como se hacía hace años.

Por frecuencia cardiaca

Por sensaciones

Y, de vez en cuando, mediríamos el lactato para comprobar que todo iba por el buen camino.

Nada más.

Lo primero que hicimos fue descubrir sus umbrales de frecuencia cardiaca.

A partir de ahí empezamos a construir una planificación con una distribución piramidal, repitiendo estímulos una y otra vez.

Sin prisas

Siempre buscando estabilidad

Controlando la deriva cardiaca

Ajustando la intensidad si un día había dormido peor o llegaba más cansado.

Y lo más curioso de todo...

es que él nunca supo qué potencia estaba desarrollando.

No le hacía falta. El ciclocomputador lo tenía yo en mi mesa en cada entrenamiento.

Solo tenía que hacer una cosa.

Entrenar en la zona que tocaba.

Seis meses después, los cambios son enormes.

La potencia asociada a cada uno de sus umbrales ha aumentado de forma muy considerable.

Sin obsesionarnos con la potencia

Sin buscar récords cada semana

Simplemente entrenando con paciencia

El próximo mes de septiembre competirá en una Copa de Triatlón en Asia.

Ahí veremos realmente hasta dónde hemos sido capaces de llegar.

Evidentemente, su guía está al tanto de todo el proceso.

Aunque alguna vez me ha propuesto ser yo quien le guíe en una competición.

Así que me va a tocar ponerme en forma de verdad... 😂

PD: Precisamente esa es la filosofía que sigo en el MÉTODO IKIRU

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Un abrazo,

Haruki

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